Sostener a mamá

Cómo sostengo a mi hijo si yo misma necesito ser sostenida?

La maternidad te pide que estés entera, pero nadie pregunta si tú estás bien...

Hay algo que no se dice suficiente sobre la maternidad: que puedes amar a tu hijo con todo lo que tienes y al mismo tiempo sentir que te estás quedando sin nada. No es contradicción.Es agotamiento real, carga mental y merece ser nombrado.

Llevamos tanto tiempo escuchando que ser mamá es lo más bonito del mundo, y no vengo a decirte lo contrario pero nos cuesta admitir que también es de las cosas más exigentes que hemos vivido, que hay días en que das todo y al final del día sientes que no fue suficiente, que hay noches en que llegas a la rutina de sueño de tu hijo completamente vacía, intentando transmitir una calma que no tienes y entonces te preguntas por qué no funciona?

El sueño de tu hijo también lo siente

Cuando trabajamos el sueño infantil hablamos mucho de rutinas, de ventanas de sueño, de ambiente, de consistencia y todo eso importa, pero hay algo que pocas veces se menciona: el estado emocional de la mamá también forma parte de la ecuación.

Tu hijo se regula a través de ti, su sistema nervioso habla con el tuyo antes de que digas una sola palabra, puedes seguir cada paso de la rutina al pie de la letra y si llegas tensa, agotada o con la cabeza en otro lugar, él lo siente, no porque hagas algo mal, sino porque sois biológicamente inseparables todavía.

No te cuento esto para añadir más presión, te lo cuento porque entenderlo cambia la situación, la pregunta deja de ser qué le pasa a mi hijo y se convierte en qué me está pasando a mí? porque no se logra resolver esta situación que se vuelve insostenible?

La exigencia que nadie ve

Hay una presión muy particular que vivimos las mamás y que pocas veces se nombra, no siempre viene de afuera, a veces viene de nosotras mismas, de esa voz interna que compara, que exige, que dice que deberías poder con más, que otras lo hacen, que no es para tanto… Esa voz agota más que cualquier noche difícil seamos sinceras y el problema es que nadie nos preparó para esto, nadie nos dijo que íbamos a necesitar sostener a otro en los momentos en que más necesitamos ser sostenidas nosotras, nadie nos enseñó que bajar nuestras propias exigencias no es rendirse, es sobrevivir con dignidad.

Pero existe algo más y poderoso que cambia el panorama: no todo está en tus manos, hay situaciones que llegan desde afuera, circunstancias que no elegiste, contextos que no puedes controlar y que también pesan, que alteran el panorama, que te afectan aunque hagas todo lo posible por sostener y sin embargo te culpas, como si fueras responsable del cien por ciento de lo que pasa a tu alrededor, como si con solo esforzarte más todo estuviera bien; No funciona así.

Tu hijo no lo pasa mal solo por ti, la vida también ocurre y tu estás haciendo lo que puedes con lo que tienes en el momento en que estás, eso tiene un nombre y se llama más que suficiente.

Ser más amable contigo misma no es excusa, es el trabajo más importante que puedes hacer ahora mismo, soltar un poco el control, reconocer que no puedes con todo y que eso está bien; te aseguro que es de las cosas más valientes que existe, así como lo eres tu; yo también atravieso este camino, aprendo a ser una madre más en calma no porque lo tenga todo resuelto, sino porque estoy aprendiendo a soltar, paso a paso desde mi propia realidad.

Y tú también puedes, claro que sí!

Sostener a mamá también es sostener el sueño

No puedes dar lo que no tienes y eso no es un defecto tuyo, es biología básica, cuando estamos agotadas, tensas o emocionalmente desbordadas, nuestro cuerpo entra en modo supervivencia y desde ese lugar es muy difícil transmitir la calma que nuestros hijos necesitan para descansar. por eso hablar del sueño infantil sin hablar de cómo está la mamá es hablar a medias, no solo hablo de ayudar a bebé, hablo de sostener a mamá.

No se trata de ser perfecta, se trata de empezar a preguntarte cómo estás tú, de bajar un poco la exigencia, de pedir ayuda cuando la necesitas, de entender que cuidarte no te quita tiempo de tu hijo, te da más de ti para poder dárselo a el, no con cantidad, si no de calidad.

Está bien no poder con todo, está bien necesitar, está bien que haya días en que la rutina salga a medias porque estabas a medias tú, eso no te hace mala mamá, te hace más humana, no lo dudes y las mamás humanas también merecen ser sostenidas.


Si mientras leías esto, sentiste que te hablaba a ti, escríbeme si lo necesitas, cuéntame cómo estás, no como mamá, sino como tú.

Te abrazo,
Karen

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